Amaya Valdemoro se sincera con Pepa Bueno en Viajando con Chester

Amaya Valdemoro es entrevistada por Pepa Bueno en Viajando con Chester

Esta semana, Viajando con Chester ha contado con la presencia de Amaya Valdemoro. La periodista Pepa Bueno charla con la mejor jugadora de baloncesto de la historia en España.

amaya valdemoro en viajando con chester

Hablar de Amaya Valdemoro implica relacionarla inmediatamente con el número 13. Un número tradicionalmente asociado a la mala suerte pero que ella ha llevado a la espalda durante muchos años ya que “es un número que tiene mucha fuerza y mucho carácter y me ha ha acompadñado en los momentos buenos y en los malos”.

Sobre las desigualdades salariales que rodean al deporte masculino y femenino, la ex-alero comenta que “lab es una liga de cuatro meses y no sé si ganaba 40.000 dólares. Esos 3 años gané la liga y la prima que me daba el equipo era de 10.000 dólares más.”. Durante su estancia en los “Estados Unidos yo me sentía pequeña. Y me dije, si quiero ganar tienes que saber dosificar todo este carácter que tienes porque tienes que sacar lo bueno de ti, lo máximo de ti y de tus compañeras”.

Desde hace unos años el deporte se ha convertido en un negocio y “un jugador de baloncesto español no gana lo mismo que uno de fútbol porque no lo genera. Para mí, ha sido injusto y me hubiera gustado tener una igualdad en los recursos que tenía a mi disposición: los mejores médicos, los mejores pabellones, las mejores máquinas de pesas, los mejores viajes…”.

Quienes hayan seguido a Amaya Valdemoro sabrán que su madre falleció cuando ella prácticamente era una adolescente tras un cáncer fulminante. Por aquel entonces, ella jugaba en Salamanca y le sacaron de un entrenamiento ya que “tenían que hablar conmigo […] Todavía me tiembla el cuerpo al contarlo. Me sacan del entrenamiento, me dicen que tengo que ir a Madrid, que mi madre está ingresada. Llego y me vienen a buscar mi padre al autobús con mi tío Fernando y mi padre me dice que tiene metástasis y que tiene un año de vida.

Una semana después, Amaya va a jugar un torneo mientras su madre se encuentra tratándose el cáncer con quimioterapia. Tras terminar de jugar, habla por teléfono con su madre y le dice que “cada vez que meta una canasta que me acuerde de ella. Ahí supe que se iba a morir y fui incapaz de decirla te quiero. Esa conversación a mí me marca […] No me sale decirle en ese momento te quiero”

Ante la muerte y la falta de su madre desde bien joven, “da igual si eres deportista, periodista o escritor. Para sacar el máximo de ti tienes que estar en paz contigo mismo y que todos los pilares de tu alrededor estén bien y la familia se rompe, se resquebraja totalmente”. Hay que recordar que Amaya Valdemoro rindió homenaje a su madre en los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004 llevando a la espalda su apellido, Madariaga.

Otro de los momentos más duros de la ex-jugadora fue cuando se rompió las dos muñecas cuando jugaba en Rivas Ecopolis. Lo recuerda como un momento horroroso, “no podía respirar, perdí el conocimiento. Estaba en el suelo gritando. Lo único que decía era: ¡Jose, colócame las muñecas! Tuve muchísimo miedo de no volver a jugar pero no sé qué dentro de mí hizo que no lo contemplara en ningún momento”.

Y destaca que la gente ven a los deportistas “en su esplendor, con fuerza, con autoridad y con esas ganas de ganar pero somos mortales”. 

“El baloncesto, lo primero.”

Puedes ver el episodio completo de Viajando con Chester en la página web de mitele.

l baloncesto, lo primero.

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