Tras su periplo turco durante el último trimestre de 2012, la madrileña dejó la disciplina de Tarsus no por motivos profesionales ya que promediaba 13,5 puntos en un club asentado en la Liga y que además jugaba Euroliga sino porque no se encontraba cómoda con la situación en la que se encontraba el club.
Como ella dice en una entrevista concedida a El País: “Me sorprendió que las primas se repartían por jerarquías y según el presidente considerara quién había aportado más o menos. Era un examen continuo. No creo que tengamos que vivir bajo un palo…” y sobre todo por la incomodidad de las viajes ya que “El pabellón estaba en obras para los Juegos del Mediterráneo y todos los partidos los jugábamos fuera. Hemos hecho viajes de 18 horas en autobús”
Por eso, decidió rescindir el contrato, tomarse un tiempo para ella y sobre todo pensar, pensar en seguir jugando y llegar al Europeo de Francia que se disputará este verano o dejarlo todo debido a los continuos dolores que sufre (fruto de losSigue leyendo «Amaya Valdemoro. Las viejas rockeras nunca mueren»
