El equipo israelí-palestino que rompe barreras

El baloncesto rompe las barreras en el conflicto entre Israel y Palestina

Hoy, nos trasladamos hasta Israel donde el conflicto entre israelíes y palestinos parece no cesar. Pero, no vamos a entrar en política y sí vamos a hablar de baloncesto que es lo que nos gusta.

PeacePlayer International es el único equipo de toda la liga juvenil de la Federación Israelí de Baloncesto donde juegan mezclados judíos y palestinos

PeacePlayer International es el único equipo de toda la liga juvenil de la Federación Israelí de Baloncesto donde juegan mezclados judíos y palestinos. Foto: espn.com

Nos situamos en Jerusalén donde nos encontramos con dos chicas de 15 y 16 años, Ofir y Malak respectivamente, finalizando su sesión de entrenamiento. Ofir es judía y Malak es musulmana. Ofir vive en una zona residencial en la zona sur del centro de Jerusalén. Malak, es palestina y vive en una villa muy cercana al centro de refugiados de la zona noreste de la ciudad.

Rebecca Ross es ex-jugadora y ahora entrenadora y a sus 26 años destaca que la situación de Ofir y de Malak no es normal. “Nunca había pasado. No puedes encontrar nada parecido en la ciudad”. Ross es entrenadora de la organización PeacePlayers International (PPI) la cual busca acercar a las comunidades que están divididas a través del baloncesto. De hecho, la organización es la única de la Federación Israelí de Baloncesto que tiene en sus equipos tanto a jugadoras como judías como palestinas. Rebecca Ross, de hecho, entrena a dos de esos cuatro equipos, a la U16 y a la U18.

¿Lo mejor de todo? Ya no solo los resultados que también han ido acompañado a los equipos de la PPI llegando a participar en los campeonatos regionales sino la comunión que existe entre todas las jugadoras. Preguntadas al principio por la presencia de compañeras completamente opuestas a sus creencias, las chicas respondían que “los judíos me podían hacer daño”, o que “había oído que todos los árabes eran terroristas y nos quieren matar. Así que supuse que nos tendríamos que odiar los unos a los otros”.

El deporte tiene la gran capacidad de dejar atrás cualquier tipo de diferencia y pelear por un objetivo común. De hecho, una vez terminados los entrenamientos todas las jugadoras se quedan hablando, se escriben durante la semana y durante los fines de semana se pasan horas riendo y hablando por la noche sobre temas tan comunes como la música, los amigos y el colegio.

Para Rebecca Ross también ha supuesto un reto ser entrenadora de este equipo. Nacida en Estados Unidos se trasladó a Cisjordania a los 8 años de edad. Jugadora profesional desde los 18 años, en 2014 se le ofreció la posibilidad de entrenar en la liga de verano. Estaba completamente emocionada hasta que le comentaron que en el equipo habría jugadoras de procedencia árabe. El idioma y el hijab la ponían realmente nerviosa. Pero, decidió seguir adelante, conocer a estas chicas a través del baloncesto, una pasión común que ha cruzado todas las líneas políticas y religiosas.

En definitiva, el baloncesto transmite grandes valores como lo son el compañerismo, el respeto, el sacrificio, la aceptación pero, lo fundamental ya no solo en el deporte sino en la vida es que “no importa quiénes son o de dónde son. Una vez que llegas a conocer a la persona, no existen fronteras y no sabes hasta dónde se puede llegar”.

Fuente: http://www.espn.com/espnw/culture/article/15613771/the-israeli-palestinian-basketball-teams-breaking-all-barriers

 

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