Breanna Stewart narra su horrible infancia tras ser abusada sexualmente

Breanna Stewart cuenta su experiencia tras haber sido abusada sexualmente de niña

Desde hace unas semanas y tras el escándalo que ha salpicado Hollywood con las narraciones de diferentes artistas sobre los abusos sexuales cometidos por Harvey Weinstein, se ha iniciado en redes sociales una corriente llamada #MeToo que ha unido a todas las mujeres y los hombres a contar sus experiencias sobre abusos sexuales y dar voz a un tema que todavía sigue bastante silenciado.

Ahora quien ha alzado la voz y ha contado su historia ha sido Breanna Stewart que lo hace para The Players’ Tribune narrándolo de la siguiente manera:

Breanna Stewart cuenta los abusos sexuales que sufrió durante su infancia

Breanna Stewart cuenta los abusos sexuales que sufrió durante su infancia: Foto: TIM CLAYTON

“Recuerdo a qué olía. Cigarrillos y suciedad. También a algo metálico.

Él era un trabajador de la construcción y fumaba. No eres capaz de olvidad esos olores.

Mi familia estaba cerca. Solía dormir en las casas de mis familiares todo el tiempo. Él vívia en una de las casas donde únicamente dormía. Había un gran sofá en la sale de estar y un sofá de dos plazas más pequeño debajo de una ventana que daba al jardín delantero. Me quedaba despierta hasta tarde viendo la televisión en el sofá después de que todos se fueran a dormir. No había ni una cama de invitados ni un dormitorio. Era una niña tímida de nueve años, largirucha y con una cabeza que parecía demasiado grande. No cabía en el sofá.

[…]

Él se sentaba a mi lado, fingiendo ver la televisión. A veces, ni tan siquiera subía a dormir y simplemente esperaba en el sofá. Sabía lo que venía después.

No sé cómo explicar esta parte. No se lo he contado a mucha gente. No soy la persona más vulnerable, no hablo demasiado de mis sentimientos, así que esto es incómodo.

Fui acosada durante años.

[…]

A veces intentaba apartar mi brazo, pero él era demasiado fuerte. Solo era una niña.

Siempre había ese olor: cigarrillos y suciedad.

No hacía ningún ruido. Nadie más sabía lo que estaba sucediendo.

¿Conoces esos sueños en los que intentas huir pero tu cuerpo no se mueve? Esa fui yo: paralizada. En silencio.

A veces me preguntaba qué pasaría si hubiera gritado: Cualquier cosa.

[…]

Él siempre encontraba la manera de estar cerca de mí en público. Era sutil: se sentaba a mi lado en una mesa o cuando nadie miraba, intentaba tocarme el culo.

Pero por la noche…

[…]

No podía dormir. Siempre estaba en guardia.

Solo había jugado a baloncesto durante dos años en ese momento: ligas comunitarias y AAU. Mis padres me habían metido a baloncesto solo para mantenerme ocupada. Era una niña con mucho tiempo libre y nada que hacer […]. El baloncesto se convirtió en un espacio seguro para mí. Pero ningún espacio era lo completamente seguro.

[…]

Recuerdo, alrededor del quinto grado, estar enamorado de un chico de mi colegio. Eso es más o menos la edad que empiezas a tener sentimientos. Pero cada vez que pensaba en ello, pensaba en este otro tipo. No pude separar estas dos cosas. Todo lo que quería era pensar en este compañero pero lo único que se me venía a la cabeza era este hombre y lo que me hizo.

[…]

Durante dos años, ese fue el tiempo en el que abusaron de mí, nunca me acostumbre a la noche.

Tenía 11 años y estaba en mi cama. Mis padres acababan de construir una nueva casa. Estaba despierta alrededor de las tres de la madrugada. Fui a la habitación de mis padres, desperté a mi madre y le dije: “¿Mamá? Mamá, tengo que decirte algo“.

Se sentó y solo me miró a la cara. Le llevé a la habitación. Me acosté en mi cama mientras ella se sentaba en el borde. Señalé mis partes íntimas y le dije: “Mamá, él me tocó allí“. Cuando se lo dije, me metí debajo de las mantas, estaba asustada de nuevo.

Ella despertó a mi padre.

Y aquí es donde los detalles se vuelven difusos para mí. Hay partes que no recuerdo de ese día. He oído que eso es común cuando sucede algún trauma de este tipo: tu mente reemplaza los recuerdos con espacios en blanco.

[…]

Mis padres llamaron a la policía y toda mi familia estaba en casa cuando amaneció. Sé que fui a la comisaría y di una declaración. Pero, no recuerdo nada de eso.

Lo único que recuerdo de ese día es estar en casa de mi abuela. No nos fuimos a casa después de salir de la comisaría. Mi familia se reunió en casa de mi abuela esa noche. Era nuestro pegamento familiar, siempre cocinando. Sin embargo, esa noche no cocinó. Pedimos pizza y durante la cena, la policía vino para decirnos que le habían arrestado. Mi padre, tiempo después, me dijo que había confesado todo.

No recuerdo lo que sentí. Otro espacio en blanco. 

[…]

De alguna manera, sigo siendo la chica de 11 años que solo quería ir a entrenar. Nunca he ido a terapia. No quería hablar de eso. No quería revivirlo. Es algo que he intentado esconder tan lejos como he podido. Pero eso solo funciona  en cierta medida. 

[…]

Cada vez que se lo digo a alguien, me siento un poco abrumada. Desearía que fuera algo tan simple como decir que solo es algo que me sucedió a mí. Parte de eso es así de simple: literalmente es algo que ocurrió. Pero no sé por qué sucedió. No sé por qué sucede esto. O por qué el abuso sexual sigue sucediendo. 

Sé que escribir esto es algo que está completamente fuera de mí. De hecho, es una de las cosas más difíciles que he hecho y haré. Pero recientemente estuve leyendo el relato personal del abuso sexual de McKayla Maroney, una de las historias más impactantes que han inspirado la campaña #MeToo y me sentí… Menos sola. 

Todavía estoy trabajando en lo que vendrá después de haber contado mi historia. Al compartirla, sé que no importa lo mucho que me incomode hablar del tema, como superviviente, ahora asumo una cierta responsabilidad. Así que comenzaré diciendo esto: si te están maltratando, cuéntaselo a alguien. Si esa persona no te cree, cuéntaselo a alguien más. Un padre, un miembro de la familia, un profesor, un entrenador, el padre de un amigo… La ayuda está ahí. 

He esperado tanto a contar esta historia, incluso a los que están cerca de mí, porque no quiero que me definan por esto, sino que sea por lo bien que juego a baloncesto. Ambas cosas son parte de mí, me hacen lo que soy. Todos somos un poco más complicados de lo que parecemos”. 

 

 

 

 

 

 

 

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